No soy una mascota Nivel 50
Palabras de Práctica
Repaso de /s/ — s, c (ce/ci), z: consolidación de las tres grafías para el sonido /s/.
Soy Helio, un gato. Esta es mi casa. Aquí también vive una familia: una mamá y sus niños. Ahora una niña está acostada en la alfombra y me dibuja. Yo miro la escena desde mi sillón. Otras personas piensan que yo soy su mascota. Están equivocadas.
Muchas personas piensan que una tina llena de agua es lo mejor para el aseo. Están equivocadas. Yo me lamo las patas y quedo impecable, sin jabón y sin alboroto. Afuera, uno de mis niños quiere meter a un perrito lleno de lodo en una tina. El perrito se retuerce y salpica sin cesar. ¡Yo jamás hago tanto desorden!
El mejor lugar para una siesta es el regazo de mis mascotas. Me hago bolita y los niños me acarician con manos suaves. Ellos piensan que son amables conmigo. En verdad, yo los entreno muy bien. Me gusta vivir en esta casa.
A veces los niños hacen mucho ruido por toda la casa. Pero cada mañana, mamá reparte las mochilas y se despide en la reja. Los niños marchan a la escuela. Entonces la casa es mía. Me estiro en la repisa y organizo un día lleno de acción.
Algunas personas piensan que los ratones son muy rápidos. Están equivocadas. A mí me gusta la caza. Veo a un ratón pícaro que pasa por la cocina con migajas en la boca. Me agacho bajito detrás de la pared, con los ojos muy abiertos. Yo soy más rápido. Ese ratón no se escapa de mí.
Salgo a jugar a mi patio. El cielo está azul y todo es mío. Hoy doy un salto hasta el muro bajito y hundo las uñas en el borde. Hay escarabajos escondidos bajo las hojas, y pajaritos que saltan por las ramas. Esta zona nunca es aburrida.
A mamá no le gusta que yo lleve cosas a la casa. Hoy entro con un caracol y lo dejo en el suelo, junto a la ventana. Mamá alza las manos con cara de asco. Un niño se asoma detrás de ella. ¡Casi se ríe! Mamá piensa que los bichos son sucios. Está equivocada. Esta es mi casa, y puedo llevar lo que yo quiera.
En la casa de al lado vive un niño malcriado. Cada vez que me ve, hace muecas de circo y saca la lengua. Yo bufo y le enseño los dientes. Él piensa que manda porque es más alto que yo. Está equivocado. Algún día le voy a demostrar quién manda aquí.
Algún día voy a ser tan enorme como un tigre salvaje, con garras afiladas y colmillos filosos. Entonces marcho a la casa de al lado y la destrozo. Ya me lo imagino. Nunca más ese niño me saca la lengua.
Otros gatos piensan que vivir afuera es mejor. Ahora veo a unos gatos en el alféizar. Espían por el vidrio. Están equivocados. ¿Tienen celos? Yo estoy acurrucado y calientito en la cama de mi niño. Escucho una respiración suave en la oscuridad. Amo mi casa y amo a mis niños mascota. Nada cambia eso jamás.