¡Puerco Pepe baja a la mina! Nivel 73
Palabras de Práctica
Tiempos verbales y referencia de fuentes: presente simple y pretérito; citas básicas.
Puerco Pepe levanta su pico bien alto. —¡Hoy es el día! —dice—. ¡Voy a cavar muy hondo y voy a encontrar el mejor carbón de toda esta mina! Levanta su lamparita y marcha directo hacia la oscuridad. No tiene miedo. Ni un poquito. Bueno, eso dice él.
Pepe baja, baja y baja con cuidado, hasta que el túnel se abre de par en par. Viejos faroles brillan en las paredes. Rieles oxidados se pierden entre las sombras. Los arcos de piedra suben tan alto que Pepe echa la cabeza hacia atrás para ver la punta. —Alguien construyó todo esto y luego lo dejó atrás —susurra. Su voz suena muy pequeña. Pepe saca el pecho para disimular.
Al doblar la curva, Pepe ve un cofre con la tapa abierta de par en par. Se asoma adentro. Monedas de oro. Rubíes. Y una espada muy afilada. —No soy un ladrón —dice con firmeza. Y toma la espada—. Solo la tomo prestada. Por seguridad. —Sigue caminando rápido, antes de que el cofre pueda protestar.
Entonces Pepe ve la telaraña. Va del suelo al techo, gruesa como una soga, pegajosa como la mermelada. Y justo en el centro duerme una araña del tamaño de una carretilla. Tiene los ojos cerrados. Sus ocho patas se mueven mientras duerme. Pepe aguanta la respiración. Un paso. Dos pasos. Tres pasos. La araña ronca. Cuatro pasos, cinco pasos, seis pasos... ¡y ya!
El túnel termina en un precipicio. Abajo, la lava burbujea y revienta, anaranjada y furiosa. La única forma de cruzar es por unos viejos rieles de mina, finitos como una cuerda floja. —No tengo miedo —dice Pepe. Sus pezuñas dicen otra cosa. Tiemblan a cada paso. No mires abajo. No mires abajo. Pepe mira abajo. ¡Ay! Mejor no.
Por fin, Puerco Pepe sale dando tumbos al aire libre. ¡Luz de día! ¡Dulce y segura luz de día! Entonces ve el cartel junto a la entrada de la mina. Grandes letras rojas: Cuidado. —¿¡Cuidado!? —chilla Pepe. Aprieta su antorcha, se pone la espada bajo el brazo y corre. Corre tan rápido que sus patitas se vuelven un borrón. Ese día, Pepe no encuentra nada de carbón. Pero sí descubre algo muy importante: siempre lee el cartel antes de entrar.