Teo sabe el camino Nivel 51
Palabras de Práctica
Repaso: h (muda), g y j — correspondencias de h, g y j vistas anteriormente.
Teo toma su bastón y sale de su casa con mucho gozo. Hoy es la fiesta de Ava. Va a haber pastel y juegos. Y Teo conoce el camino. Detrás de la cerca, el Gato lo mira salir con ojos curiosos.
—¡Espera, Teo! —Pili corre detrás de él—. ¿Quieres ayuda para llegar? Teo sigue caminando y sonríe. —Pili, camino a la escuela y al parque todos los días. Es mi hábito. Conozco el camino.
En la esquina, Teo se detiene. Levanta la cara y respira lento por la nariz. Sonríe. —Por aquí. —Y dobla a la derecha. Pili abre la boca. —¡Aquí no hay ningún letrero! ¿Cómo puedes hallar el camino?
—¿No hueles eso? —dice Teo. Pili olfatea el aire. —¡Pescado! —La pescadería del señor Patel —dice Teo con orgullo—. Cuando huelo a pescado, doblo a la derecha. Pili olfatea otra vez y ríe. —¡De verdad huele a pescado!
En la otra calle, Teo se detiene ante un muro alto. Pasa los dedos por la piedra áspera. El Gato lo mira desde lo alto del muro. —¿Qué haces? —dice Pili. —Saludo a un viejo amigo. Conozco cada bulto y cada fisura de este muro. Y me dice: dobla a la izquierda.
—¡Cuidado, Teo! —dice Pili. Un charco enorme tapa el sendero—. ¡Te vas a mojar! Teo lo rodea con calma. Ni una gota le toca los pies. —¿Decías? —dice Teo, y sonríe.
—Pero ¿cómo? —pregunta Pili. Teo da unos toques en el piso con su bastón. Toc, toc. —Mi bastón me avisa. Cuando toca el agua, el sonido cambia. Así puedo hallar el charco. Pili mira el bastón y luego a Teo. —¡Qué habilidad, Teo!
¡Guau, guau, guau! Un perro enorme asoma la cabeza por el portón. Del susto, el gato salta a lo alto de un poste. —¡Cuidado, Teo! —dice Pili. Teo ríe. —Conozco a ese perro. Me ladra desde el lunes. Y así sé que aquí doblo a la izquierda.
A Pili le brillan los ojos. —¡Ahora yo juego a adivinar! Puedes oír al perro, y así sabes dónde girar. —Ahora sí lo entiendes —dice Teo.
—Olores, sonidos, texturas y mi bastón —dice Teo—. Son mis guías. Así lo hago siempre. Teo se detiene y olfatea lento. —Pastel de chocolate. Ya estamos cerca. Pili olfatea también. —¡Yo también huelo el pastel!
—¡Ya llegamos! —Pili salta de gozo. Hay música, risas y adornos en la casa. Teo da un paso con su regalo en la mano. —¿Ves? Conozco el camino. El Gato llega, se sienta a su lado y se lame una pata.
Adentro, la mesa está llena de pastel, fruta y comida. Teo y Pili se sientan con sus amigos. Todos hablan y ríen con sus gorros de fiesta. —Teo, me alegra venir contigo —dice Pili. Luego piensa—. Pero… ¿cómo volvemos a casa? Teo sonríe. —Fácil. Sigo el olor a pescado.